Hola amigos, les debo el último reporte de mi viaje Bogotá a Santiago.Quiero agradecer a los Cualtaqueros que fueron a buscarme, a los quellamaron para preocuparse si había llegado, en fin, gracias por tantapreocupación y cariño... Lo he sentido y mucho. Procedo a contar miúltimo tramo. 17 de OctubreA pesar de mis intenciones de salir temprano, salgo de Antofagasta alas 9 de la mañana, creo que el esfuerzo de ayer lo sentí. Otra vez lacomunidad motera funcionó ya que saludé y charlé con dos moterosbrasileros que venían del San Pedro de Atacama y se iban para Brasil.Que bonito es este mundo motero...
Después de abastecer en la Negra salgo para la parte del desierto másinhóspita y dura de todo el viaje. Por suerte como otra muchas veces,el desierto y el viento me perdonan y hago una travesía bastantetranquila, monótona eso sí, pero tranquila. Paro en la mítica mano deldesierto para hacer las fotos de rigor que todo motero en Colombiasueña con hacerse y sigo rumbo a Agua Verde. Decir que pasó a ser mitoel hecho de que la estación de servicio de Agua Verde no tengacombustible, consultado con su empleado me confirma que hace muchosaños que no se quedan sin existencias. Conste en acta para futurosviajeros.
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